Esta fue la construcción de un set en el que imaginamos un espacio anexo al decorado ya existente del corto de Hotel Chevalier del cinematógrafo Wes Anderson. Este espacio se componía principalmente de un tocador con un gran espejo que adquiría el punto focal del set; para simular el efecto espejo, construimos dos decorados totalmente iguales y simétricos.
La decoración se basó en una paleta de colores con crudos, amarillos, dorados, granates, marrones y negros. Para ello revestimos parte de las paredes con papel pintado de color crudo y con motivos repetitivos florales, bastante sobrecargado; la parte inferior la panelamos con madera pintada de granate y molduras doradas. En el punto medio del set creamos una gran retícula de espejos para fortalecer aún más esa idea visual de la simetría inversa, todo ello con revestimientos dorados y grandes detalles de molduras para darle ese toque barroco y de ostentación.
En ese set pudimos hacer una sesión fotográfica de cada uno de los detalles, de ese falso espejo e incluso pudimos añadir personajes que en este caso nos utilizamos como actores, a una servidora y a una compañera de estudios.











